miércoles, 7 de noviembre de 2012

El aguacate, décimas




Manso amigo el aguacate,
sereno, pero amistoso,
se le ve majestuoso
dispuesto siempre al combate.
No hay queso que le arrebate
su liderazgo de acción,
se acoteja a la ración
de la comida barata,
no necesita garata
para llamar la atención.

En grandes supermercados
luce hermoso el aguacate
compartiendo escaparate
con jamones renombrados.
Allí está, como un soldado
lleno de honor y humildad,
con toda la calidad
de un sano competidor,
allí está,con su sabor
natural, y de verdad.

En su vientre, un semillón
que aguarda para salir
no dejará de latir
como dulce corazón.
Esperará que la acción
de una mano cariñosa
abra con fe laboriosa
un hoyo, y cuide por ella,
¡Vendrá una matita bella,
multiplicadora hermosa!

La tierra, con sus nutrientes
nos envía al aguacate
como quien viene al rescate
del infeliz no pudiente.
Con unos cheles, la gente
fácil lo puede obtener,
un morito puede hacer
y una modesta ensalada,
y, ¡resuelta la jugada,
aguacates, y a comer!

Rico en vitamina E,
humectante a nuestra piel,
y es muy útil, al tener
recursos del grupo B.
B uno, B dos, B tres
tiene como utilidad,
y es tan rico en propiedad
en defensa del humano
que da mas vida al anciano
alargándole la edad.

De manera pues, señores,
que hay que ser agradecidos,
debemos rendir, unidos,
al buen aguacate, honores.
Y para que estos loores
vayan mejor al rescate,
hay que encuerar a un magnate
afrancesado y burlón:
¡Que la plaza Juan Barón,
sea Plaza del Aguacate!

© Gabriel Moquete

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