lunes, 15 de octubre de 2012

Las abejitas


Poema escolar


Las niñas y niños
van para la escuela
parecen abejas
camino a la flor,

cantan, ríen,saltan,
aturde el bullicio
del divino enjambre
que marcha hacia el polen
al salir el sol.

Son abejas mansas
que van al futuro
como marcha el río
en busca del mar.

La escuela está abierta
parecen sus puertas
pétalos de amor,

los maestros brindan
el polen preciado,
¡la escuela es la flor!

© Gabriel Moquete.

domingo, 14 de octubre de 2012

¡Todos a bordo!



 
Tomados de la mano
marchemos como un tren
y que nadie se quede
mirando en el andén.
 
Unidos, bien unidos
de todo corazón
venceremos distancias
de vagón a vagón.
 
Si es larga la distancia
la haremos acortar,
cuando hay manos unidas
el éxito es total.
 
¡Avancemos seguros!
¡Todos a nuestro tren,
y que nadie se quede
mirando en el andén!
 
© Gabriel Moquete. 

El amor se había marchado, décima





Lejano amor sepultado
por las brisas del ayer,
cómo me duele saber
que no hay remedio inventado
para atraerte a mi lado
a la edad con que te fuiste,
a la edad con que metiste
aquél sabroso aguijón
que endulzó mi corazón
con tanta miel que le diste.
-
Amor de la adolescencia,
cuando duelen más las cosas,
cuando al olor de la rosa
sentimos la resistencia
de la espina, en insistencia
como guardián centinela,
amor de recreo de escuela,
de asomos muy comedidos
para ganarle partido
al cuidado de la abuela.-
-
Amor que un día, sin adiós
apartaste nuestras vidas
sin siquiera despedida
permitir entre los dos.
Hoy que la he encontrado yo
como quien halla su luz,
traté de tirar la cruz
que me tiene maniatado,
qué infeliz equivocado:
ya no estás presente tú.
-
 © Gabriel Moquete        

sábado, 13 de octubre de 2012

Ballenas Jorobadas (Megaptera Novaeangliae)


YUBARTA


Por GABRIEL MOQUETE



Es todo un rito de amor,

da gusto verlas saltar
sobre la estela del mar
embrujadas de calor.
Calor de sexo, ¡calor!,
contentura de deseos,
de saltos y galopeos
que estremecen la bahía,
loca pasión de alegría
con tembloroso aleteo.


La bahía de Samaná

es la «mansión» escogida
para esta escena florida
del amor en libertad.
Vienen en marcha hacia acá
desde océanos muy fríos
e inician los desafíos
disputándose «la jeva»,
que en cada cantar renueva
la ansiedad de un amorío.


La ballena pertenece

al orden de los cetáceos,
se alimenta de crustáceos
y un sin número de peces.
Todo género que aprese
cuando abre su bocota
quedará como compota
o «mariscada al mangú»,
sólo con hacer ¡glu-glú!
pasará a su barrigota.


Carece de dentadura,

pero unas barbas carnales
posee en forma de canales
que el gran bocado tritura.
Cuando se da esa llenura
queda alegre del placer
y se puede mantener
varios meses en ayuno,
no le da apetito alguno
puede estarlos sin comer.


‘Yubarta’ es su nombre exacto,

esa es la que viene aquí
a gozar en el país
su apareado contacto. 
Cuando se dedica al acto
de conquistar al galán,
las olas vienen y van
con su aletear de acrobacia 
buscando caer en gracia
a su apetecido Adán.


Y canta, saltando canta

rebosante de alegría,
y el eco de la bahía
multiplica su garganta.
Y el galán llega, y se planta
como Ulises, vencedor,
que todo competidor
en las aguas de ese charco
¡tiene que templar el arco,
y ser muy buen tirador!


El cantar de las ballenas

30 kilometros anda
como para que se expanda
el goce de esta ‘verbena’.
Toda la bahía está llena
de idilio, de sol a sol,
es un continuo rumor
que en el ambiente se esparce,
esto allí debía llamarse,
¡la bahía del amor!


A pocos días, todo cesa,

los machos, a sus andanzas
y la hembra, con su panza
llevando un embrión, que pesa.
Ahora cada cual regresa
a sus mares de agua fría,
tal vez la Yubarta, un día
de intenso frío polar
añore un sol tropical,
¡y sueñe con la bahía!


© Gabriel Moquete

miércoles, 10 de octubre de 2012

¡Cuida tu Ingenio, montellanero!




Por Gabriel Moquete

Una compañía extranjera
con capital de trabajo
a Monte Llano le trajo
una noticia agorera
La central azucarera
entrará en reparación,
nuevamente el corazón
del ingenio latirá,
nuevamente sonará
el silbido de la acción.

Revivirá Monte Llano
con su empresa legendaria
ofreciendo labor diaria
a todo buen ciudadano.
Se verá el pueblo galano
en constante alboroteo,
se cumple el viejo deseo
guardado en un rinconcito
de aquél noble pueblecito
llamado PANCHO MATEO.

Que tenga buena acogida
esta ilustre compañía
y con sincera alegría
demosle la bienvenida.
Una población unida
para el éxito total,
un compromiso formal
lleno de mucho respeto,
¡a mover el esqueleto,
pero para trabajar.  !!

¡Cuidado con sindicatos
que vengan a entorpecer,
aunque los deben de haber,
que ajusten sus alegatos!
Tener los ojos de gatos
ante cualquier cosa extraña,
hay que condenar la maña
del anti pueblo vulgar
que se dedica a incendiar
campos sembrados de caña.

A cuidar pues esta empresa
productora de trabajo
que a Monte Llano le trajo
lo que a todos interesa.

A laborar con firmeza,
con justicia y con tesón,
unidos con devoción
agarrados de la mano
y se verá a Monte Llano,
¡latir como un corazón!


©Gabriel Moquete




La serenata de Gabriel


Por GABRIEL MOQUETE

A su novia le fue a dar
Gabriel, una serenata,
y una sublime bachata
eligió para cantar.
Pero luego de afinar
para ir a la introducción,
qué difícil situación
soportó el serenatero,
antes del compás primero
se le olvidó la canción.

Para ver si recordaba
las letras de la canción
Gabriel, al compás del son
presuroso tarareaba.
Pero el suegro, que ya estaba
despierto y de mal humor,
creía lo del cantor
una broma tarareada
y con decisión airada
salió como un gladiador.

Todavía sin poder
las letras rememorar
al ver al viejo asomar
tarareando echó a correr.
Todo el barrio salió a ver
atento a la situación,
el viejo, como un ciclón
detrás del serenatero,
y éste, por el barrio entero
tarareando la canción.

©Gabriel Moquete

La visita de Tarzán


Décimas

Por GABRIEL MOQUETE

Un día Tarzán, muy feliz
sus vacaciones tomó,
nuestro país eligió
para pasarlas aquí.
Dejó su selva, y allí
quedaron sus camaradas,
fieras por él amansadas
que vivían en amistad,
fieras que allí en su habitad
vivían por él dominadas.

Pero cuando aquí llegó
y salió a dar sus paseos
pasó momentos muy feos
con las fieras que encontró.
Los leones que aquí halló
solo tenían dos patas,
usaban saco y corbatas,
sabían leer y escribir
y aunque no sabían rugir
su silencio era de ratas.

En sitios de diversiones
a Tarzán casi lo encueran,
que allí los tigre eran,
más que tigres, «tiguerones».
De sus cortos pantalones
le sacaron la cartera,
lo agarraron en la acera
entre dos o tres «palomos»
y en el lugar hizo asomo
un gato con guayabera.

Cuando Tarzán se dio cuenta
del «tigueraje» de aquí
volvió a su selva, que allí,
la vida es menos violenta.
Allí el palomo no inventa
más que estar con su paloma,
el mono con su maroma
a Tarzán hace reír,
y al león hace rendir
cuando bravucón se asoma.

Aquí las fieras son fieras,
tigres, panteras, leones,
con camisa y pantalones,
¡y a la moda, de primera!
Si Tarzán aquí volviera
lo haría con un edecán,
y mis consejos serán
que como aquí hay mucho dolo,
nunca intente volver solo,
¡que se traiga a Supermán!

© Gabriel Moquete